El comportamiento de los mercados financieros en América Latina durante el mes de mayo dejó una lección clara para los inversionistas: en un entorno global volátil, los fundamentos locales y el respaldo de las materias primas dictan la supervivencia de las divisas nacionales. Las monedas de la región cerraron el periodo con rendimientos marcadamente divergentes, atrapadas en un fuego cruzado entre la inestabilidad del dólar estadounidense, el desplome del petróleo y los bruscos giros en el apetito global por riesgo.
Para entender la dinámica de este tablero cambiario, resulta útil la analogía de una embarcación en alta mar. El dólar actúa como una marea internacional que, según las decisiones de la Reserva Federal (Fed) y los focos de conflicto geopolítico, se eleva o se retrae de golpe. Durante mayo, el billete verde experimentó picos de fortalecimiento debido a las fricciones de seguridad entre Estados Unidos e Irán, los temores inflacionarios persistentes y la expectativa de que las tasas de interés globales permanezcan elevadas por más tiempo del previsto.
Sin embargo, cuando el oleaje global amainó —gracias a los indicios de tregua y la posibilidad de reabrir el estrecho de Ormuz—, el precio del crudo se desplomó un 16%, restando fuerza al dólar como activo de refugio. Fue en ese preciso momento donde la resiliencia interna de cada país determinó qué monedas lograron mantenerse a flote con ganancias contundentes y cuáles terminaron hundiéndose arrastradas por la incertidumbre política y la desconfianza de los capitales extranjeros.
El sol peruano: Líder indiscutible del rendimiento cambiario regional
A pesar de navegar en aguas tradicionalmente complejas debido a las oscilaciones propias del ciclo electoral y la sensibilidad de los activos locales, el sol peruano (USDPEN) se coronó como la divisa con mejor desempeño en toda América Latina al registrar una apreciación del 2,74% frente al dólar durante mayo.
Desempeño Cambiario en América Latina
Variación porcentual de las principales divisas frente al dólar estadounidense
-0,12%
-0,14%
-1,28%
-1,34%
-1,60%
La robustez de la moneda peruana no fue un hecho fortuito; respondió a una confluencia de factores comerciales y flujos de caja corporativos que blindaron el mercado interno frente a los choques externos. En primer lugar, la quincena del mes trajo consigo una masiva oferta institucional de dólares, impulsada por las empresas locales que necesitaban liquidar de forma obligatoria sus compromisos fiscales.
Esta conversión masiva de divisas encontró un aliado histórico en el mercado internacional de metales: el cobre. El metal rojo cotizó cerca de sus máximos históricos a lo largo del mes, incentivando a las corporaciones mineras y exportadoras a deshacerse de sus posiciones en dólares para adquirir soles. Aunque los inversionistas institucionales ejecutaron compras defensivas de billetes verdes en determinadas jornadas, la avalancha de la oferta corporativa terminó por sepultar cualquier presión al alza del tipo de cambio en el mercado cambiario peruano.
El bloque de la resiliencia: República Dominicana, Chile y México
Detrás del liderazgo peruano, un grupo selecto de economías latinoamericanas logró capitalizar sus ventajas estructurales y comerciales para cerrar el mes en terreno positivo:
- Peso dominicano (USDDOP): Registró un avance del 2,28%, impulsado por un motor diversificado de ingresos corrientes donde destacaron las remesas familiares, el dinamismo del turismo receptivo y la inversión extranjera directa. Al igual que Perú, se benefició del viento de cola de los metales gracias a la cotización internacional del oro, sumado a un endeudamiento externo del Gobierno que inyectó liquidez en dólares al mercado local.
- Peso chileno (USDCLP): Ocupó el tercer puesto del ranking regional. La cotización del cobre —estimulada por la demanda de largo plazo en infraestructura de inteligencia artificial, centros de datos y la transición hacia la electrificación global— actuó como un escudo de contención que compensó las dudas sobre el crecimiento económico interno y el impacto de las tasas internacionales.
- Peso mexicano (USDMXN): Aseguró la cuarta posición apoyado por un renovado apetito de riesgo global. El atractivo de la moneda azteca se mantuvo firme debido al fin del ciclo de recortes de tasas por parte de Banxico, un factor técnico esencial que preservó el atractivo del carry trade y continuó captando flujos hacia activos denominados en pesos.
Un escalón más abajo se ubicaron divisas con avances moderados como el peso uruguayo, el quetzal guatemalteco y el colón costarricense, este último consolidándose como la moneda más fuerte en el acumulado de lo que va del año 2026 gracias a exportaciones que crecen a tasas superiores al 5% y cifras récord en turismo.
El impacto político en el sótano del ranking: Brasil y Colombia
En el extremo opuesto del gráfico, la geografía económica cambió radicalmente. Las monedas que sufrieron los peores retrocesos mensuales fueron aquellas donde los factores políticos locales y las dudas institucionales comenzaron a pesar más en la balanza de decisiones de los inversionistas internacionales, erosionando los vientos de cola que las habían favorecido en los últimos 18 meses.
El real brasileño (USDBRL) sufrió la mayor caída de la región, registrando una depreciación del 1,60%. A pesar de contar con el respaldo técnico de tasas reales de interés elevadas y términos de intercambio comerciales sumamente ventajosos, la aparición de encuestas electorales desfavorables y el ruido político derivado del caso que involucra al senador Flavio Bolsonaro y al exbanquero Daniel Vorcaro agitaron el tablero de riesgos de mediano plazo, provocando una salida de posiciones defensivas por parte de los capitales extranjeros.
Incertidumbre Política Local ──► Erosión del Carry Trade ──► Depreciación Cambiaria (Real y Peso Colombiano)
Por su parte, el peso colombiano (USDCOP) retrocedió un 1,34% en mayo. El impacto de la turbulencia política fue inmediato: tan solo en la jornada final previa al fin de semana electoral, la divisa cayó un 1,23% debido al nerviosismo por los simulacros de votación y los giros inesperados en la política del banco central, factores internos que terminaron por anular el soporte que ofrecían los precios del crudo. En tanto, el peso argentino (USDARS) ocupó la tercera posición de pérdidas con una caída del 1,28%, condicionado por una inflación persistente y una brecha del 12% entre su tipo de cambio real efectivo y su promedio móvil de cinco años, lo que enciende las alarmas sobre su competitividad de cara al futuro cercano.
Caso práctico: El error común de ignorar los flujos impositivos quincenales
Un error frecuente entre los operadores cambiarios principiantes y los tesoreros de pymes es evaluar las tendencias de las monedas fijándose únicamente en las noticias internacionales o en los reportes de la Reserva Federal. Mayo demostró que la liquidez local puede cambiar el rumbo de los acontecimientos en cuestión de horas.
Imaginemos a un importador en Lima que, al observar el incremento de las tensiones bélicas en el Medio Oriente, decidió comprar apresuradamente dólares a inicios de mes asumiendo que el billete verde se dispararía de forma indefinida. Lo que este operador ignoró fue el calendario de obligaciones tributarias internas del Perú. Llegada la quincena, las grandes corporaciones mineras inundaron los bancos locales con millones de dólares para convertirlos en soles y pagar sus impuestos a la Sunat. Esta masiva inyección de moneda extranjera provocó una caída drástica en el precio del dólar que tomó por sorpresa a quienes no calcularon el peso de los flujos corporativos locales.
Perspectivas para tesoreros y tomadores de decisiones
- Sincroniza tus operaciones cambiarias con los calendarios fiscales: Si operas en mercados como el peruano, aprovecha las ventanas de liquidación de impuestos de mediados de mes. La fuerte oferta corporativa de divisas suele generar caídas transitorias en el tipo de cambio, ideales para compras estratégicas de moneda extranjera.
- Monitorea los fundamentales de las materias primas como escudos técnicos: Al evaluar monedas de la región, el comportamiento del cobre (para Chile y Perú) o del oro (para República Dominicana) sirve como un indicador adelantado de la resiliencia de la divisa frente a crisis externas.
- Modera la exposición en mercados con alta temperatura electoral: Ante la cercanía de segundas vueltas o publicaciones de encuestas de intención de voto (como en Colombia o Brasil), la volatilidad se dispara bruscamente de forma independiente a lo que ocurra con el dólar a nivel global. Cobertura tus posiciones de corto plazo.
Conclusión: El peso de las materias primas frente al ruido político
El cierre macroeconómico de mayo deja una conclusión evidente para la toma de decisiones financieras en América Latina: la estabilidad de las divisas emergentes se debate en un balance constante entre la fortaleza de sus materias primas de exportación y la predictibilidad de sus instituciones políticas. Las economías que lograron alinear un súper ciclo de cotizaciones en metales clave con flujos internos predecibles —como el sol peruano y el peso dominicano— consiguieron neutralizar las presiones inflacionarias globales y los vaivenes de la Reserva Federal.
Por el contrario, allí donde el ruido de los pasadizos políticos y los shocks electorales ganaron protagonismo, el carry trade perdió su encanto y las monedas sufrieron depreciaciones aceleradas. Hacia los próximos meses, la trayectoria del dólar global, las decisiones de tasas de interés y los desenlaces electorales determinarán si el sol peruano logra consolidar su liderazgo regional o si el mapa cambiario se reconfigura por completo.
FAQ SEO: Preguntas Frecuentes sobre el Mercado Cambiario en Latam
¿Por qué el sol peruano fue la moneda que más subió en la región durante mayo?
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El sol peruano lideró el desempeño cambiario en América Latina con un avance del 2,74% debido a dos dinámicas clave de liquidez local: una fuerte oferta corporativa de dólares destinada al pago de obligaciones fiscales a mitad de mes y el impacto comercial de los precios internacionales del cobre, que se mantuvieron cerca de sus máximos históricos obligando a las empresas mineras a realizar conversiones masivas a moneda nacional.
¿Qué factores provocaron la caída del real brasileño y del peso colombiano?
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Ambas monedas se vieron afectadas negativamente por el incremento de la incertidumbre política local. En Brasil, el ruido político de los casos judiciales internos y las encuestas electorales alteraron las expectativas de riesgo a mediano plazo. En Colombia, la proximidad de la jornada electoral y los cambios de expectativas en la política del banco central desataron una fuerte volatilidad defensiva que borró las ventajas previas de los precios del petróleo.
¿Cómo influyó el precio del petróleo en las monedas de América Latina durante este periodo?
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El petróleo registró una caída cercana al 16% debido a las expectativas de reapertura de vías geopolíticas estratégicas como el estrecho de Ormuz. Esta reducción en las cotizaciones internacionales del crudo disminuyó la demanda global del dólar como activo de refugio, aliviando la presión sobre varias monedas emergentes vinculadas a materias primas, aunque afectó negativamente el soporte tradicional del peso colombiano.













